La enfermedad de Crohn es un tipo de enfermedad inflamatoria intestinal crónica y de carácter autoinmune

Puede afectar a cualquier parte del tubo digestivo (desde la boca hasta el ano). Lo más habitual es que afecte al intestino, más concretamente al íleo terminal y al colon. Es una enfermedad que suele cursar en forma de brotes cuando está activa, dando lugar a los síntomas, y en fases de reemisión, cuando está inactiva.

La enfermedad de Crohn forma parte de las denominadas enfermedades inflamatorias intestinales (EII) donde también se encuentra la colitis ulcerosa. Estas enfermedades lesionan el intestino alterando su funcionamiento. Son enfermedades crónicas que, por lo tanto, no tienen cura. Por esta razón aprender como comer para evitar los brotes y mejorar los síntomas es muy importante.

Los principales síntomas son:

Diarrea con o sin sangrado.
Dolor abdominal.
Fiebre.
Cansancio.
Pérdida de apetito y peso.
Ulceras bucales y encías inflamadas.

Alimentación para la enfermedad de Crohn

Los principales objetivos de la intervención nutricional para personas con enfermedad de Crohn son:

Valorar y mejorar el estado general de la persona.
Evitar estados de malnutrición y desnutrición.
Aumentar de peso en los casos donde sea necesario.
Disminuir la inflamación de las zonas afectadas por el Crohn.
Valorar la existencia de intolerancias alimentarias y de alergias.
Potenciar el estado inmunitario.
Prevenir estados carenciales y déficits nutricionales.
Proteger las mucosas internas.
Facilitar la digestión de los alimentos.
Corregir y mejorar el tránsito intestinal.

“En el caso de los niños con enfermedad de Crohn puede haber un retraso en el crecimiento”